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domingo, 12 de agosto de 2012

Generación Dorada: Simplemente Gracias

Hoy madrugué para ver a mis pollos, perdimos la pelea por el tercer puesto, en un final cerrado nos abrocharon, ganábamos por uno (77-76) a falta de cuarenta segundos, nos clavaron un tiple y nosotros devolvimos golpe x golpe, fue el Chapu el encargado, quedaban diez en el reloj, la bola no entró, jugó con el aro y salió disparada, se me vino a la mente el triple en la semi contra España de los Juegos pasados, similar situación, igual definición, las dos afuera. Lamentable derrota. Son tiros que acompañan al involucrado por el resto de sus días, tanto como cuando las cosas salen bien uno no se cansa de repetirlas en asados y juntadas, son gratos recuerdos, y esos son los momentos para disfrutarlos.
Debo admitir que cada vez que me senté frente a la tele para ver este equipo (no tuve la posibilidad de verlos en vivo),  la sensación siempre fue la misma, me sentí lleno, completo, feliz, con una adrenalina adentro difícil de explicar, o difícil de digerir, es un contagio que te transmiten, una onda expansiva que te pega y duro, que te deja excitado, con ganas de hacer.
Si algo bueno tiene este resultado, es que puedo explayarme en elogios aún en la derrota, cosa que me es sumamente placentera,  obviamente que me hubiera gustado que ganaran/ganáramos, pero un resultado no cambia absolutamente nada, es mas, deja el camino libre para poder halagar a discreción a esta gente que tanto me/nos enorgullece, porque seguramente, como yo, persona ajena a este deporte, debe haber cientos/miles, amantes del deporte y del juego de equipo, que se le escapan cuestiones técnicas fundamentales, pero no dejan/dejamos de acompañar desde el primer momento.
Debo admitir que nunca me hubiera imaginado tan involucrado con un deporte que no es el mío, el fútbol, que juego/analizo desde que tengo memoria. Doble mérito, involucrar a los giles que nos gusta sentirnos parte, que queremos sentirnos parte y que nos basta con ver a un grupo de individuos guiados bajo un mismo objetivo.
Yo no quiero ganar siempre, también quiero perder y aprender, y este equipo me representa en todo su espíritu, no es un demoledor de rivales, es un grupo que trabaja, se sacrifica y busca cada opción con inteligencia y cabeza. El resultado suele tapar muchas cosas, pero para el deportista de élite (el famoso "crack"), la derrota sólo sirve de combustible, para tratar de probar que las cosas que se hicieron mal, se pueden mejorar. Manu (por poner un ejemplo, y me pongo de pie al nombrarlo) no tiene reparos en admitir una derrota, pero seguramente que trabajará sobre ella para evitarla nuevamente. Ahí está la clave. Ese es el espíritu, no somos los mejores, pero queremos ganarles a todos, no admitimos derrotas sin evaluarlas.
Pido disculpas si me excedo en el comentario, pero rara vez uno encuentra "todo" junto en un mismo grupo, hay miles de detalles que podríamos nombrar, me quedo con uno, el "ayudante" del técnico, fue el técnico anterior de la selección, hay papeles y roles para cada uno, no hay egos, y si los hay, no se notan.
Yo terminaría con una palabra, "Coherencia", desde el primero (Emanuel Ginóbili) hasta el último.
Se dará cuenta esta gente cuanto ha sembrado, ojalá, se merecen cualquier reconocimiento, por valientes, no por talentosos.
Seguramente me he quedado corto, es una parte de lo que siento y que quería escribir desde esta mañana.



No podía ser otro, el padre de la criatura, Grande Manu.