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viernes, 13 de mayo de 2016

The End

Camino tranquilo a la cocina y pongo el agua, una tarde gris y lluviosa que refleja bastante bien mi sentimiento de fin de ciclo. Nada como un buen mate amargo, sensible y fiel compañero.

Ayer vi el final de una película que creo, recordaré siempre. No me quiero exceder con los elogios, pero estimo que me va a ser bastante difícil evidenciar la cantidad de valor que le doy a lo que ha/han hecho a lo largo de este tiempo. 

Anoten uno más al club de los viejos chotos, "vos porque no viste jugar ...", difícil evitar el estereotipo, tal vez ni esté dispuesto a esquivarlo.

Hermosos logros y amargas derrotas (hello, mi name is Lebron), todo un conjunto de condimentos que se asemejan bastante al día a día, el eterno sabor de la competencia, esa pequeña adrenalina que uno también saboreó/padeció desde su lugar. Muchas noches de gritos solitarios frente a la tele, trasnochadas en días inauditos, adrenalina imposible de bajar, varios recuerdos lejanos que fortalecen este lindo lazo sentimental con una franquicia que fue todo lo que debía ser. 

Ya no hubo vuelta. El día que se agazapó frente a Kobe recibí una descarga inesperada, tuve que reacomodarme en el sillón, la cosa iba en serio, la actitud defensiva de Manu evidenció, tanto respeto, como hambre de gloria. 

Hora cero


Una conexión que duró más de una década, la admiración fue mutando, de joven insolente a figura consolidada, de hambre de gloria a competidor insaciable, de sexto hombre a veterano respetado. En todas sus facetas reconozco virtudes, tal vez exagere, pero así lo siento.

Saber perder


Tim Duncan y Greg Popovich merecen todo mi respeto, hay una huella que no será borrada y cada uno pegó con el cincel de forma diferente. La verborragia de Greg, la tranquilidad y elegancia de Tim, tan disimiles como efectivos. No ignoro los aportes de Tony, pero creo que sus mayores virtudes estuvieron dentro de la cancha, a diferencia de los dos anteriores.



Respeto mutuo

San Antonio, lindo regalo que disfruté a cada instante, donde hubo triunfos y derrotas, pero nunca me fueron ajenas. Sólo por eso ya debería estar agradecido.



¿Qué puede pasar cuando gente talentosa en extremo y con una cabeza libre de egoísmo se enfoca sistemáticamente en alcanzar objetivos en conjunto?

El 4º anillo

Esta debería ser una pregunta retórica, pero no resisto la tentación de contestarla, puede pasar algo parecido a todo esto que vimos y sentimos a lo largo de más de una década.






@el3delaU


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